La creación de nuevas y modernas infraestructuras (trazados de carreteras y vías férreas, gaseoductos, canalizaciones, etc.) implican movimientos de tierra que alteran el subsuelo donde pueden existir restos arqueológicos. Estas actuaciones requieren de la supervisión de un Técnico Arqueólogo que observa y documenta la existencia o no de dichos restos. En muchos casos también es necesario un estudio de paramentos verticales, para los cuales también estamos preparados, tanto con los medios humanos como tecnológicos adecuados.